Cansado, exhausto, molido y jadeando el hombre corre apresuradamente voltea la calle y pregunta, no obtiene respuesta, mientras avanza escucha una voz que le dice:- Con el sudor de tu frente comerás el pan- no hace caso y sigue avanzando cada vez más preocupado e inquieto, escucha de nuevo -Espinos y cardos te producirá- aturdido y azorado a punto de estallar en lágrimas, como un eco retumbante escucha - Por que polvo eres- el hombre ya no puede soportar más, se detiene, su corazón cada vez late más rápido y la voz vuelve a decir- Y al polvo serás tornado-.El siguiente ensayo esta basado en el argumento de una brillante obra cinematográfica titulada LADRÓN DE BICICLETAS emblemática por ser fiel representante del neorrealismo italiano este film data del lejano 1948. Probablemente no muchos hallan escuchado hablar de esta película pero el mensaje que encierra a sabido pervivir a largo de muchas generaciones.
Desde los albores de la humanidad el hombre ha tratado de alargar la fuerza de su brazo con el uso de algunas herramientas, en un principio sólo fue un fragmento de piedra, que debido a su incorruptibilidad ha llegado hasta nosotros como la primer elemento del que tenemos noticia, más tarde con los avances de la tecnología las herramientas evolucionaron a niveles sorprendentes tanto que, hoy contamos con los famosos microcomputadores sin los cuales sería inconcebible definir un mundo moderno.
Cada herramienta fue trascendental en su momento, cada una fue en su momento determinante para un adecuado progreso de la sociedad, sino recordemos algunos ejemplos que hubiera hecho el gran Gengis Kan si hubiera adolecido de los temidos arcos y flechas mongoles para realizar sus grandes conquistas; que hubiera hecho Colón sin una brújula que lo conduzca a buen puerto; que hubiera hecho Galileo sin un telescopio o Da Vinci sin un simple pincel, la respuesta es obvia. Nada.
Es el mismo caso para el hombre común pero, no por eso menos ingenioso. Éste adecua o adapta cualquier objeto a su necesidad más apremiante. Es así como vemos a personas que hacen de un trozo de metal una herramienta para la agricultura o de un pedazo de cartón objeto para el expendio de golosinas y cigarros.
En fin todo es válido si de lo que se trata es sólo de sobrevivir y enfrentar aquel monstruo llamado destino que a veces es muy incomprensible.
El hombre de nuestra historia ajusto- Óiganlo bien- una bicicleta como herramienta de trabajo, una máquina compuesta de varios mecanismos que concatenados actúan como un gran vehículo de transporte. Muy conveniente por que no necesita ningún tipo de combustible para poder funcionar salvo un poco de grasa para que los engranajes lubriquen de manera adecuada.
Es paradójico, se supone que la abundancia y la prosperidad reinaban en todos los hogares, al menos eso era lo que decían las autoridades políticas con bombos y platillos al fiel estilo del carnaval de Rio. Lo cierto es que, para nuestro amigo las cosas no iban nada bien, había buscado empleo, había probado de todo, hasta que consiguió alguito, el empleo consistía simplemente en colocar los anuncios o carteles de publicidad comercial en las principales avenidas de la ciudad era un buen empleo teniendo en cuenta que se acercaban los procesos electorales (la chamba estaba asegurada) ¿Alguien tenía que empapelar toda la ciudad, no?
Hasta que llego el día fatal, justo cuando estaba colocando un anuncio para el próximo encuentro de fútbol que seguro haría concurrir a las grandes masas fue cuando, alguien lo despojo de aquella herramienta del cual dependía el sustento diario familiar, fue violentado, ultrajado, pisoteado por aquel truhan que aprovecho el momento, el menor descuido para tomar su bicicleta y largarse al fin del mundo.
En realidad no importaba a donde se iría en ese momento lo que importaba era recuperar la bicicleta como diera lugar. Corrió como alma que lleva el diablo o era que el diablo se había llevado la bicicleta, no importaba, en ese momento el hombre estuvo apunto de romper el récord mundial de atletismo sabía que no había premio para el segundo lugar. Es más sintió tocar la llanta trasera de la bicicleta pero no pudo, ese día se concreto la derrota.
El hombre ya cansado se detuvo, quieto y petrificado no atino a mostrar la más leve muestra de existencia lo había perdido todo, esa bicicleta era parte de él una herramienta que alargaba su fuerza sin ella no habría empleo, no habría sueldo, no habría sustento, no habría pan. La vida terminaba.
Por fin, pudo recomponerse no le quedaba otra decidió regresar caminando a casa le parecía extraño hace mucho que no lo hacía pensaba en que decirle a su esposa que decirle a su pequeño hijo al que había prometido enseñarle a montar bicicleta por la tarde después de la escuela.
Ya lo veía, su mujer le reprocharía su falta de cuidado- “Seguramente la perdiste por estar fijándote en algunas faldas” - lo habría apostado, lo cierto es que más le preocupaba era como enfrentar al casero que como un reloj inglés acudía puntualmente a cobrar las rentas, “maldito panzón, pensaba”. Seguramente no podría esquivarlo como lo hace un personaje famoso de la televisión. La realidad es distinta cuando no se escribe con guiones.
Sin embargo, esta comprobado que el hombre aún en su hora más difícil es capaz de atisbar hasta el último halo de esperanza en las situaciones superlativamente desastrosas. Si no veamos algunos casos que se han dado en la historia; Hernán Cortez, conto a sus nietos que conoció la muerte y además sabia que vivía en México; Napoleón Bonaparte quemó sus últimos aires de grandeza desde Waterloo y cuando todos creían que el Perú no saldría de esa superinflación de la década de los 80, lo logramos hasta reelegimos al causante y principal protagonista como el individuo o ente que personifica a la nación, ejemplo patético claro está.
Nuestro amigo en el momento más oscuro de su existencia vio la luz y fue la luz y esta luz le decía: - “No pierdas la fe”- y eso era, la bicicleta representaba todo. Entonces era preciso encontrarla no importando los medios a utilizarse el fin era hallarla.
En esa situación el hombre pudo dormir toda la noche. Al día siguiente, acompañado de su hijo iría en búsqueda de la bicicleta, buscarían en todos los mercadillos de la zona donde acudían los ladrones a rematar sus conquistas, seguramente la encontrarían, y tan pronto estaría de nuevo por las calles y con suerte pegando sus anuncios pero eso si, esta vez llevaría una cadena para asegurar el vehículo no importa si la cadena pesara 50 libras, ¿Porqué no pensaste en eso antes amigo?
El hombre acompañado de su hijo recorrieron las calles de toda la ciudad caminaban despacio no les importaba el calor, ni el smog que tendrían que respirar, varias veces como un espejismo desafortunado creyeron ver su bicicleta, esa de color marrón con numero de serie S-666, (Desde ya este número no ofrecía demasiadas expectativas) volteando la calle y ellos corriendo detrás mientras esa bicicleta aumentaba de velocidad temiendo un robo.
Caminaron todo el día. El hombre cansado se detuvo, se quito el sombrero, se limpio la sudorosa frente, miró a su hijo le pregunto: - Tienes hambre- claro que tenía hambre de hecho hace más de dos horas que esta le hacía estragos en el tracto digestivo. Sin embargo, temeroso y avergonzado no dijo nada seguramente en ese momento pensó que sentía aquel paladín de los afligidos universalmente conocido como el Lazarillo de Tormes.
El padre se dio cuenta del sufrimiento por el cual estaba pasando su hijo. Él no tenia por que sufrir esta odisea, ¿Acaso no podía ser un niño normal? En esa precisa hora tenia que estar en la escuela a la que tuvo que faltarse para poder ayudar a su padre a encontrar la ya famosa bicicleta.
El padre reviso sus bolsillos afortunadamente tenía algo de dinero y le dijo a su hijo:- ¡Eh, la vida se acaba y hay que saberla aprovechar! Así que hoy nos daremos un banquete con música y buena comida- es sorprendente ver como el padre trataba de animar a su desventurado socio en aquella empresa que desde ya no iba a rendir frutos. Así que resueltos a creer en un sueño utópico donde todo era felicidad un mundo donde no existieran ya ladrones y todas las familias tendrían una bicicleta en casa y no habría la necesidad de robarlas llamaron al mozo y sin pedir nada éste les ofreció el menú más barato del día, el padre al ver esta desidia no tuvo mas remedio que callarse al ver el coste de los alimentos y así volver a la realidad a la cruda realidad donde no tenían bicicleta y mañana se quedaría sin trabajo.
Con las fuerzas renovadas y con algo de alimento en el estómago reanudaron la búsqueda revisaron cuanta bicicleta hallaron en el camino, no encontraron nada, visitaron los mercadillos conocidos y por conocer y entendió que había millones de bicicletas en el mundo y sólo era él, el desafortunado el único maldecido con la marca de la bestia.
Estaba desesperado no sabía que hacer a quién acudir, a quién pedir auxilio alguien le aconsejó que diera parte a las autoridades, ir en búsqueda de la policía, no había más remedio.
-Buenos días jefecito.
-Si dígame.
-Quisiera sentar una denuncia por la desaparición de…
-Hace cuando salió de su casa sepa usted que tienen que pasar las 48 horas de rigor…
-La verdad es que… Interrumpió el hombre.
-Dígame es algún familiar de usted, preguntó el oficial.
-No.
-Algún vecino quizás, interrogó el policía.
-En realidad es mi bicicleta.
-¿Qué acaso escuche bien? Dijo bicicleta.
-Si es una marrón me la robaron ayer su numero de serie es…
-Espere un momento, le increpo el policía.
-Búsquela usted mismo, rogó el hombre con la voz ahogada.
-Y acaso piensa que dejare mis asuntos por buscar una bicicleta fuera de mi vista. Sentenció el oficial.
Al borde de las lágrimas, el padre imploró un:- ¡Por favor!
El padre cogió las mangas del saco más decente que tenia, seco sus mejillas su hijo esperaba afuera.
-¿Papi, que te dijo la policía? Preguntó el niño.
Me dijo que harán todo lo posible por encontrarla y también regresaré mañana.
-Si., yo también regresaré, afirmó el niño.
-No. tu ya no puedes perder más labores en tu escuela, vendré solo.
-Será mejor que volvamos a casa. Luego de cruzar algunas cuadras pasaron por el estadio de futbol todos los fanáticos acudieron esa hermosa tarde de sol luego de leer los carteles de publicidad. En el estacionamiento estaban acumuladas las bicicletas de todos los colores y tamaños y todos los fanáticos porfiaban por ocupar una de las butacas.
En ese momento, inesperadamente, de manera fugaz una idea atravesó su pensamiento no sé como llego hasta allí lo cierto es que surgió como las chispas del bing bang y con ello el origen del universo. Es cierto, una sola idea, después de todo, muchas ideas sirvieron para concretar los más nobles propósitos sino veamos; No fue una idea la que promovió la aparición de la imprenta, no fue una idea por la cuál Apple coloco un computador en cada hogar en el mundo no fue una idea la que impulso a crear los teléfonos celulares sin los cuales la comunicación seria imposible.
La idea era ésta en el momento menos esperado, al menor descuido, tomaría una bicicleta cualquiera de las que allí habían, no era momento para preocuparse en el color o en el diseño, la cuestión era tomarla y con ello los problemas habrían desaparecido para siempre, no obstante, había un problema tendría que trabajar él solo es decir sin cómplices así que tenia que deshacerse de su hijo no quería que vea como su padre “se ganaba la vida” el otro inconveniente era que nunca había robado nada en su vida y menos en la vía pública tendría que actuar rápido sin pensar en nada. La primera etapa era el susto luego la carrera y por fin la victoria ¿Quién dijo que en la vida no había revanchas? hoy día, sin duda, con ayuda de la bicicleta rompería el récord mundial y con ella, la victoria negada un día antes por no tener con que competir, seguramente lo lograría.
-Hijo es preciso que vuelvas a casa.- Yo llegaré más tarde seguiré buscando la bicicleta.
- Papá yo quiero ayudarte, no quiero irme.
Es sorprendente ver que rápido crecen los niños.
-No de ninguna manera. Vuelve toma la combi y vuelve a nuestra casa de cinco esteras.
El hijo asintió y se fue. Ya solo el hombre urdió el plan esperaría un momento más (mientras escribo estas líneas).
El hombre ya había cogido la bicicleta, la monto y empezó a pedalear hasta convertirse en diablo puso toda la vida en ello avanzó lo más que pudo, sintió volar, sin embargo, no contó con un pequeño detalle la existencia de las llamadas barras bravas que no iban a perdonar la afrenta contra uno de sus camaradas, lo atraparon lo rodearon o primero lo rodearon no importa lo concreto era que lo iban a matar, eso ya era poco lo iban a desaparecer de la faz de la tierra.
El dueño del vehículo robado no pertenecía a la banda, de hecho no le gustaba el futbol, cosa rara en estos días. Casi por arte de magia también apareció nuestro amigo el policía fiel vigilante del orden y por esas cosas del destino era el mismo policía que unas horas antes afirmó que no tenía tiempo para preocuparse por la suerte de una bicicleta perdida. Así es la vida de cruel.
El hombre atrapado por la turba no podía expresar palabra alguna había fracasado y para colmo de males su hijo había visto todo y llorando gritó:
-¡Papá!
Al parecer ese grito conmovió al dueño del vehículo quien decidió no presentar cargo alguno contra el pobre hombre que una vez liberado de la muchedumbre enardecida tomo la mano de su pequeño hijo y percibió de nuevo esa voz que le decía:
-¡Por que polvo eres…!
